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El día que perdí importancia en lo que podían pensar, ahí empecé a vivir

martes, 13 de septiembre de 2011

Ser uno no es solo ser uno


Venimos a la vida para cumplir misiones, desarrollar nuestras metas, objetivos. Como diría un genio "Vivir sólo cuesta vida". Y cuando uno está en la oscuridad de la noche desarrollando pensamientos, ideando utopías, más de una vez habrá pensado con que propósito está viviendo este momento, con la gente que lo rodea y para qué lo vive. Bien, pasemos a las hipótesis.. Si le preguntan a mi abuela respondería que gracias a que dos personas tuvieron sexo acá estoy y simplemente tengo que vivir lo mejor que pueda. Pero es un poco más profundo que eso.. Tiene que ver con ser un ente puramente original para desarrollar aptitudes y actitudes. Es decir, se trata de ser uno mismo, de vivir a partir de si mismo sin tener que imitar a a nadie, limitandose a hablar cuando sea necesario, a escuchar cuando sea preciso, sin dejar de sonreír, pero tampoco de llorar. Aprender de los errores, vivir día a día, pero puntualmente tratando de ser feliz. El concepto de felicidad que veo plasmado en este momento de mi vida lo defino simplemente como una especie de momento pasajero, de conjunto de sentimientos, de sensaciones. No sé si realmente puede ser un sentimiento permanente, porque creo firmemente en que todo pasa.
Más de una vez experimenté la sensación del temor a la muerte, pero no a la muerte como un punto en el cual una persona deja de respirar, ni por el cómo. Sino por el después, que hay después, que hay con todo lo que tengo, con todo lo que fui, con todo lo que logré. Entonces viene otro temor a mi mente que es el siguiente: ¿Quién nos recordará, por qué nos recordará? ¿Qué habremos logrado para ser recordados por algo? Si no se nada con un don que destaque cierta cualidad en nosotros, es complicado destacarse desde un principio, es complicado lograr ser alguien, es compliado ser uno. 

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